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Fuente: Datos publicados desde 2007 por EL COMERCIO.
Autor: Víctor Coto
Gijón es una ciudad segura, con uno de los índices de delincuencia más bajos del país y uno de los porcentajes de resolución de delitos más alto, según las cifras oficiales. Pero eso no ha logrado que se mantenga ajena al importante aumento de los asaltos a viviendas en los últimos años. Y los barrios de las afueras han sido los más castigados por las cada vez más especializadas bandas. Viesques, Somió, Mareo y Cabueñes son algunas de las zonas que más han sufrido este tipo de delincuencia. La zona rural de Villaviciosa, especialmente en Quintes y Quintueles, también ha sido recientemente el objetivo de los ladrones. Muchos casos ni siquiera llegan a hacerse públicos. La Policía se esfuerza por mantener en secreto sus investigaciones hasta encontrar a los culpables. Sin embargo, la indignación de los afectados y el aumento de los controles casi siempre terminan por confirmar que los cacos han vuelto a la ciudad. Recopilados y situados sobre un mapa (poner enlace), los robos dibujan el modus operandi de las bandas, un fenómeno completamente distinto al de los ladrones que actúan de forma aislada. Los golpes de estos delincuentes solitarios también engrosan la estadística. Algunos llegan a sumar más de una docena de robos a su ficha policial, pero la mayoría terminan con las esposas puestas en poco tiempo. Así ocurrió en octubre de 2007, cuando la Guardia Civil detuvo a un hombre de 62 años como autor de nueve robos en las parroquias de Baldornón, Caldones, Santurio, Fano y Lavandera. Al ser interceptado en un camino todavía llevaba en una mochila parte de los objetos robados. Tras quedar en libertad provisional, fue detenido un mes después tras otros dos asaltos. En otros muchos casos se aprecia el rastro del consumo de estupefacientes, en ocasiones con tintes dramáticos. Probablemente, fue el caso de un joven arrestado en septiembre de 2007 cuando pretendía sacar los objetos de cierto valor de la casa de sus padres tras amenazarlos. Y algunos resultarían tragicómicos de no existir víctimas. En noviembre de 2009, un vecino de La Guía sorprendió a dos individuos viendo la televisión en su salón después de vaciarle la nevera. Pero las bandas tienen un cariz muy distinto. No sólo por el número, sino que sus integrantes también suelen resultar más peligrosos y difíciles de perseguir porque no tienen ningún tipo de vinculación con la ciudad. En los últimos cuatro años, la Policía ha perseguido y desmantelado grupos organizados de españoles, chilenos, colombianos, rumanos y croatas. Buena parte de ellos solo habían pasado por Gijón para cometer sus delitos. Analizados los asaltos de los últimos cuatro años, resulta evidente que los robos en chalés se suceden periódicamente. En el verano de 2007, Viesques fue el objetivo de los ladrones. Los sucesivos robos llevaron a los vecinos, que ya habían afrontado una situación similar dos años antes, a colocar carteles de protesta en las ventanas. Durante 2009, a nuevos robos en esta misma zona se sumaron los ocurridos en Castiello y Somió. En este último barrio y Porceyo registraron nueve asaltos en casas en apenas dos días en fechas próximas a la Semana Santa de 2010. En uno de los casos, los dueños se encontraban en su residencia. Y en verano, la Policía organizaba de nuevo un dispositivo especial de vigilancia en Viesques y Somió. Y antes de que el año terminase, los investigadores ya estaban tras la pista de una banda chilena como sospechosos de desvalijar viviendas no solo en estas zonas, sino también en Castiello y Cabueñes. Desde esa fecha y tras una serie de golpes policiales que acaban con los supuestos autores de muchos de estos robos entre rejas, los dueños de chalés disfrutaron de una relativa calma hasta el último trimestre de 2011, cuando una docena de casas, muchas de ellas de la zona de Mareo y Villaviciosa fueron desposeídas de sus objetos de mayor valor. Y pese a la importante operación llevada a cabo a finales de año con la que una banda a la que se atribuían muchos robos pasó a disposición judicial, el problema ha resurgido durante la última semana, cuando EL COMERCIO ha desvelado que las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado investigan otra oleada de robos que han dejado al menos una veintena de damnificados en la zona rural. En la última semana, la parroquia de Cabueñes ha sido la peor parada. Al asalto de una vivienda unifamiliar en camino de la Ería se han sumado otros tres en el camino del Tragamón y en el del Cuadrante.
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